Más allá de la pasión por el café, la inteligencia de Ana Violeta Lucena se traduce en tecnología: ha creado un curioso dispositivo que facilita el secado de los granos
En el corazón de Sanare, donde las montañas larenses se alzan como guardianes de tradiciones y secretos ancestrales, vive Ana Violeta Lucena, una ingeniera agroindustrial con alma de poeta y espíritu de inventora. Es heredera de la sabiduría de su madre, Francisca Castañeda, conocida por todos en el colorido pueblo de las Zaragozas como Panchita, artista y escritora popular. Ana Violeta ha convertido su pasión por el café en un motor de cambio para su comunidad.
Junto a Madeleine Angulo y Lupe Escalona, Ana Violeta lidera “Maestras del Café”, un emprendimiento que nació de un sueño compartido: mejorar la calidad de vida de las mujeres caficultoras. Surge tras encontrarse en el diplomado “Maestros Cafetaleros” realizado hace un par de años en este pueblo larense, reconocido por sus condiciones ideales para el cultivo del café, y que es uno de los municipios que mas aporta a la producción nacional de este rubro.
